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  Sección: Portada| Publicado en: Junios 2005
 

Saldo de Impunidad
Natalio Bernal /Mussio Cárdenas
La violencia contra periodistas en Veracruz ofrece un saldo de decenas de víctimas y se agudiza tras el reciente asesinato contra Raúl Gibb.

 

Jorge Salinas Aragón y Javier Juárez Vázquez tuvieron algo en común: eran periodistas críticos y ambos murieron asesinados. Salinas Aragón ejerció un periodismo de denuncia hacia los líderes petroleros en Minatitlán y contra el férreo cacicazgo político que encabezaba Amadeo González Caballero al sur de Veracruz.

Juárez Vázquez,catalogado como un “periodista incontrolable”, se convirtió al inicio de la década de los años 80 en un acérrimo crítico del entonces gobernador de Veracruz, Agustín Acosta Lagunes y del alcalde de Coatzacoalcos, Juan Hillman Jiménez.

Intransigentes con los hombres de poder, uno y otro murieron baleados. Sus crímenes, sin embargo, tendrían una coincidencia más: nunca fueron aclarados.

A Salinas Aragón lo abatieron de varios balazos, uno de ellos en el rostro, la noche del 24 de abril de 1959 cuando se dirigía a su hogar en el centro de Minatitlán. Llegó a la terminal de autobuses y caminó hacia el parque Independencia. Saludó a conocidos y amigos.

A unos metros de su hogar fue interceptado por dos sujetos, quienes le dispararon media docena de balas. Cayó fulminado y murió instantáneamente. Jorge Salinas Aragón era reportero del Diario de Sotavento que entonces se editaba en Coatzacoalcos.

Mantenía una línea crítica hacia el entonces hombre fuerte de la Sección 10 del sindicato petrolero, Felipe Mortera Prieto quien había sido líder nacional de ese gremio. El cacicazgo de Mortera se fincaba en su amistad con Fernando López Arias y los expresidentes de la República, Miguel Alemán Valdés y Adolfo Ruiz Cortines.

A su vez, Salinas Aragón criticaba incesantemente a Amadeo González Caballero, cacique mayor en el sur de Veracruz, y también protegido de Alemán Valdés, de quien era primo en segundo grado.

Nunca se esclareció si la autoría intelectual del asesinato recaía en Mortera Prieto o en González Caballero, los dos más poderosos y temidos caciques del sur de Veracruz. Casi 50 años después, el crimen de Jorge Salinas Aragón permanece impune.

Décadas de olvido

Javier Juárez Vázquez, director del semanario Primera Plana, fue asesinado al filo de las 12 de la noche del 30 de mayo de 1984. Se significó por mantener una crítica incesante hacia el alcalde de Coatzacoalcos, Juan Hillman Jiménez al que acusó de incurrir en actos e corrupción y de encubrir obras de pésima calidad realizadas por su antecesor en el cargo, Juan Osorio López.

También hizo severos señalamientos al entonces gobernador Agustín Acosta Lagunes por el clima de inseguridad pública prevaleciente en el estado de Veracruz, pero sobre todo por los constantes abusos cometidos por las corporaciones policíacas.

Periodista incontrolable, como lo definían, Javier Juárez Vázquez fue también líder de colonias y amigo de políticos como el entonces secretario de gobierno de Veracruz, Ignacio Morales Lechuga quien años después sería procurador del Distrito Federal y procurador general de la República.

Sin embargo, la amistad con Morales Lechuga no impidió que Juárez Vázquez lanzara fuertes y contundentes denuncias contra el alcalde Juan Hillman Jiménez, quien también se contaba entre los amigos de Morales Lechuga.

A Javier Juárez Vázquez se le vio por última vez la noche del 30 de mayo de 1984, en los bajos del palacio municipal de Coatzacoalcos. Al día siguiente se encontró su cuerpo en un paraje solitario de la carretera que une a Coatzacoalcos con Minatitlán.

Presentaba cuatro impactos de bala: uno en la mejilla; otro detrás de la oreja; los otros dos en cada una de las manos. Había sido torturado: lo ataron de las muñecas con alambre eléctrico y le quemaron el cuerpo con cigarros.

El escándalo fue mayor porque ese 31 de mayo fue asesinado, en la ciudad de México, el columnista de Excélsior, Manuel Buendía. Las indagaciones sobre el caso Juárez Vázquez fueron suspendidas casi de inmediato, se dijo que por falta de pistas.

No obstante, la Dirección Federal de Seguridad –la policía política de la Secretaría de Gobernación, ya desaparecida— continuó con las pesquisas. Interrogó a familiares, amigos, políticos, empresarios, muchos de ellos que le servían de mecenas.

Una publicación en el diario Excélsior señaló que el director del semanario Primera Plana había sido asesinado por órdenes del alcalde Juan Hillman Jiménez y que se valió de un grupo de sicarios liderados por Hilario Beltrán Ruiz alias El Chaneque y comandante de grupo de Seguridad Pública del Estado.

Ocho años después, durante el gobierno de Patricio Chirinos Calero se ejerció acción penal contra Beltrán Ruiz. Se le enjuició y condenó por el crimen de Javier Juárez pero un amparo federal le otorgó libertad absoluta. Así, el asesinato del director del semanario Primera Plana quedó impune.

En protesta por las agresiones contra periodistas en Veracruz, comunicadores del sur, mediante marchas y plantones se sumaron a la enérgica protesta a nivel nacional por le inseguridad que priva en el gremio periodístico, convocado por el Centro de Periodismo y Ética Pública.

Virginia Mejía, presidente de Periodistas de Coatzacoalcos, A.C., documentó las agresiones contra comunicadores en Veracruz entre los que destaca el artero asesinato Raúl Gibb Guerrero del director del periódico La Opinión de Poza Rica en su domicilio de Papantla, un caso evidente de tal violencia.

 

 

 
 
 
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